Entrar en trance a través del movimiento

Reflexiones sobre mi estudio con Ido Portal





¿Sabés cual es la mejor razón para moverte?, le dice Ido Portal a Brian Rose en el documental Just Move. ¡Porqué podés! Ido se mueve y verlo te dan ganas de moverte. En sus videos se lo ve haciendo la vertical con dos manos, con una mano, colgado de unas anillas y quedando en posiciones imposibles de entender sin pensar en luxaciones y fracturas. Se lo ve también moviéndose por el suelo con lo que llama acrobacias suaves, como si fuera un lagarto, un artista marcial, un mono. Combina e improvisa como si estuviera tocando un instrumento. Todo el tiempo los humanos estamos improvisando, dice también en el documental, somos los mejores improvisando, sabemos algunas cosas y las combinamos en el momento. No solo se mueve bien, es inteligente, te convence con su relato. Durante el documental, habla sobre como llegó a pensarse como entrenador de movimiento. Había hecho Capoeira en su Israel natal como si fuera un monje dedicado al punto que pensó que si hacía otra cosa estaba traicionando a su propia disciplina. Era un purista. Entonces descubrió el Kung Fu, la Gimnasia deportiva, el break dance, la danza contemporánea, la meditación Zen. Viajó por el mundo aprendiendo de diferentes maestros y si bien se nutrió de saberes y prácticas nunca encontró a alguien que integre al movimiento en una sola cosa. Ahí fue que decidió que iba a ser el primer entrenador de Movimiento. No dijo que sería entrenador de cierto tipo de movimiento sino de Movimiento con todo lo que implica. Quiero eso, pensé, aprender a moverme, no sólo entrenar músculos.



La página de Ido es la carnada perfecta en estos tiempos visuales. Si todavía no te convenció por sus videos de YouTube o por los documentales donde habla con Brian Rose acerca del movimiento, de porqué moverse, de cómo aprende el cerebro, de la neuroplasticidad, de los acertijos kinéticos, cuando entrás en su pagina web seguramente lo hagas y vayas a contar cuanto tenés ahorrado, vas a averiguar a cuanto está el dólar oficial y si podés comprar los 200 permitidos por el gobierno nacional y sino vas a ir a tu cueva mas cercana a entregar pesos por verdes. No vas a querer ahorrar en Bitcoins, vas a querer invertir en tu auto educación a través de la Movement Culture de Ido Portal. La propuesta de pertenecer a una tribu, a una comunidad ya es de por sí tentadora: año tras año La Movement Culture se encuentra en Tailandia en EL EVENTO DEL AÑO donde van doscientas personas entre músicos, practicantes de parkour, artes marciales, buscadores de nuevos métodos de práctica, todos convencidos por el relato poderoso de Ido, pero mas que nada, convencidos por el efecto que produce la práctica en uno. Ocho horas diarias de movimiento en un entorno fabuloso. Los videos pequeños que muestran testimonios, momentos, partes de clases de los retiros de Tailandia también te tientan. Sobre el Movement Camp esto dice en su página web: “Movers de todo el mundo se reunen por 7-10 dias para aprender de una gran variedad de maestros mientras intercambian y dibujan conclusiones a sus propias prácticas. Este evento ayudó a intercambiar información para que fluyera entre luchadores, bailarines, expertos en anatomía, escaladores etc. Información que hasta ese momento estaba separada y segmentada para disciplinas específicas ahora era compartida y testeada”.




En la web el trabajo de persuasión se completa con el siguiente testimonio : Movement Culture representa un cambio de paradigma en la corporalidad y fisicalidad alejándonos de la tipica industria del fitness como también de la separación entre salud, estética, performance y arte. La intención no es la de presenter a los que participant como si fueran “Maestros del movimiento”, ya que cualquiera que lo haga es un gran embustero. Nadie puede ser un maestro de todas las búsquedas de movimiento. ¿Cuál es el objetivo detrás de la Movement Culture? Primero y principal es crear un diálogo multi disciplinario para intercabmiar información entre varios tipos de Movers. Hay información que aislada de determinadas prácticas que puede ser extremadamente útil para otros movers y que hasta ahora no fue compartida. Segundo, la intención es proveer herramientas y apoyo en el desarrollo de movers y especialistas, y que puedan ver un espectro mas amplio del movimiento. ¿Qué es un mover? Alguien que ve mas allá de los tecnicismos de cada búsqueda de movimiento o disciplina. Alguien que se interesa y desea comprender al cuerpo, la salud, la performance y la expresión artística.



Pasaron un par de años hasta que decidí encarar el entrenamiento con Ido Portal. No era una decisión fácil; en el correo de respuesta, Summer una integrante de su equipo me decía que Ido exigía un compromiso de práctica diaria de 3 a 5 horas con un solo día de descanso y un precio considerable por tres meses de entrenamiento, lo cual incluía soporte y correcciones de las prácticas que debía enviar filmadas periódicamente. Dudé la primera vez porque no me consideraba listo para invertir tantas horas por más que la disciplina y la constancia no me cuestan. Esto era mucha mas disciplina y constancia de la que alguna vez tuve y eso que durante un tiempo me entrenaba doble turno para jugar al rugby, incluso en fechas festivas, o dediqué horas a la meditación Vipassana. Sostener un esfuerzo es difícil cuando la mente no está preparada para lo que conlleva. La tolerancia al estrés se va agrandando con práctica.


Cuando volví del mundial de rugby de Japón en 2019 tenía la decisión tomada: iba a estudiar con Ido Portal. Era una inversión de tiempo y dinero que estaba dispuesto a hacer.


Con el pago vía transferencia por mi amigo suizo Peter, recibí un correo de Summer anunciándome que pronto tendría buenas noticias además del acceso a la plataforma. Esto significaba que mi coach subiría el programa por las primeras 6 semanas. La práctica se divide en 6 aspectos los cuales tienen una carga mayor o menor según tu interés y lo que ellos consideran que tenés que mejorar. Mi entrenadora era Shai Faran, residente en la Israel natal de Ido, y especialista en danza contemporánea. Shai es flaca y se mueve como si fuera música flotando en el aire. En mi primer programa incluyó Movimientos articulares, Ritmo, Coordinación, Fuerza, Locomoción y Hand Stand (entrenamiento de parada de manos). Para comenzar tenía que mandar videos de cada uno de los ejercicios mas importantes de los 6 “elementos”, como llaman a las prácticas, para recibir luz verde y comenzar. Tal como anticipa Ido, su estándar es muy exigente, y para aprobar y recibir la bendita luz verde de los 28 videos, hubo que repetir varias veces algunos. Shai me daba poco feedback, era directa en algunos: “Mirá el video de ejemplo, prestá atención a los detalles”.


Los videos de ejemplo muestran a Ido, a Shai, a John Sapinoso que parece un Bruce Lee renacido y a la fantástica Odelia Goldsmith, una chica que unos quince años atrás tuvo un tremendo accidente de tránsito y estuvo cerca de la muerte pero el entrenamiento con Ido no solo la ayudo a recuperar la movilidad sino a sobrepasar todas las capacidades de movimiento de la mayoría de la población mundial. Odelia es arte en movimiento, es increíble verla trabajar con anillas, o improvisar con movimientos suaves como si hiciera Tai Chi, o haciendo trabajo de agilidad de boxeo. No hay cosa que Odelia no haga bien, porque hasta agarra su guitarra y canta canciones bellas y suaves. La fuerza y la suavidad, la soltura y relajación o la tensión, la expresión total de ser humano es en definitiva el resumén de la Movement Culture resumido en Odelia. ¿Cómo no querer entrenar con ellos entonces?


Tener que mandar una y otra vez los videos es un trabajo que también lleva tiempo. Antes de conocer la práctica creía que tenía ritmo, siempre escuché mucha música, había grabado un disco con una banda y hasta tuve una batería. Pero los ejercicios de ritmo eran un verdadero acertijo que te rompía la cabeza y hacían que el cuerpo entrara en colapso. Los primeros eran marcar el pulso con palillos de batería siguiendo el sonido de un metrónomo a 50 o 60 bits por minuto, acentuar en cierto golpe o dejar sin sonar alguno a la vez que lo seguís con tu voz. Un, dos, tres, cuatro, un, dos, tres, cuatro. Lo que creía mas simple fue lo mas difícil. Bueno no tanto, fue igualmente desafiante. Practicar el ritmo te hace entrar en un estado de concentración tan profunda, de percepción del cuerpo y sus tensiones que de pronto estás en estado de trance, en un flow que te hace entender de qué va en realidad lo que estás haciendo. No es solamente ritmo, pensás, estoy practicando meditación en movimiento, como un ejercicio tribal. A la vez es algo básico, los humanos cuando perdemos la noción del ritmo esencial, el ritmo biológico, el ritmo de la comunicación, el ritmo de los vínculos, nos volvemos torpes y dispersos. Un, dos, tres, cuatro, un, dos, tres, cuatro. Es tanto necesario para bailar como para escribir estas páginas. La mente dispersa con pensamientos residuales se va de ritmo. El corazón es ritmo, el día es ritmo. Todo empieza por ahí. Ido lo sabe, lo estudió, lo considera fundamental. En las devoluciones, Shai decía, andá a tiempo, hacélo de nuevo, o tratá de relajar los brazos y las muñecas. Ahí iba yo a practicar media hora mas, cuarenta y cinco minutos, golpeando un cuadrado de goma para no matar con el ruido a todo el barrio.


Una vez que pasé ese nivel de prácticas con palillos se ponía mas difícil obviamente. En las segundas seis semanas ya había ejercicios de ritmo donde tenía que marcar el pulso con pies y brazos balanceándose al costado del cuerpo y acentuando en mis caderas según la indicación. Había que disociar brazos y piernas y estar relajado. Con 20 minutos de práctica de ritmo entrás en un estado de trance muy profundo. Tiempo después noto cómo esas prácticas de ritmo influyeron en mi movimiento, en mi relajación esencial para cualquier gesto y para la coordinación y ensamble de movimientos.


El ritmo como el fundamento de la vida.

Como la respiración,

Cómo los latidos del corazón.

Ahí donde empieza todo.

O mejor dicho, donde todo sigue.


Y el equilibrio como otra forma de comprender la biología a partir de experimentarlo. ¿Y cómo lo experimentas en una práctica de movimiento?


Parándote en dos manos, por ejemplo.


Pararse en dos manos, es decir, hacer la vertical es una práctica sin un fin práctico si lo pensamos en de supervivencia, y lo comparamos con correr, trepar, saltar, reptar o luchar. Sin embargo, el entrenamiento de movimiento desde la óptica de Ido no es solamente para la supervivencia, sino que es para la inteligencia y la auto consciencia. La parada de manos es quizá uno de los entrenamientos con menos mejoras a corto plazo que existen. Pueden pasar meses sin ver realmente que seas capaz algún día de quedar en equilibrio solamente con tus dos manos apoyadas en el suelo y tus pies apuntando al cielo. Al comienzo es duro, como una subida de montaña. Hay que adaptar al cuerpo para invertirse, y esto significa flexibilizar muñecas, codos y hombros y al mismo tiempo someterlos a un estrés que no conocen. Tienen que soportar todo tu peso coordinando la forma en que se apoya una articulación sobre la otra y encontrando un nivel justo de tensión. En la vertical la falta de tensión justa en el cuerpo significa caída. Lo mismo con el exceso de tensión. Los primeros meses son como caminar a oscuras. Tu único elemento es una pared donde te ubicas para simular la vertical con los pies únicamente apoyando allí. El resto del cuerpo tiene que ser como un palito. Empujás el suelo con las manos, rotas los codos como si exprimieras dos naranjas, metés el pecho, la cadera rota hacia adelante activando la parte baja del abdomen y con la parte interna de tus piernas imaginas que sostenes un billete. Las rodillas se extienden al igual que los pies que tienen que tocarse desde el dedo gordo al tobillo y además apuntar hacia arriba como si estuvieras en una clase de ballet pero al revés. La resistencia al comienzo es una tortura y también una exposición de tu mente en una situación estresante. ¿Cuánto falta?¿Estoy cansado?¿Cómo pongo las manos? Me queman las manos, me queman los hombros ¿Cuánto falta? Deben ir 20 segundos. No puedo mas. ¿Bajo o sigo? ¿Cuánto falta? ¿Y si me caigo de cara? ¿Cuánto faltaaaaa??? Y así el cuerpo se estresa mas de lo que ya el propio ejercicio de simplemente apoyar tus manos en el suelo con el pecho frente a la pared y los pies como sostén en sí mismo trae. Es durísimo, y es una etapa que hay que pasar sí o sí. Siempre están los privilegiados que ya son coordinados, que naturalmente comprenden la forma de hacer la vertical y en poco tiempo están haciendo equilibrio y parece que no les toma nada de esfuerzo, como mi amigo Emilio. Esos son pocos. El resto, como yo, un ex jugador de rugby, con limitaciones en los hombros por luxaciones, cirugías y golpes por colisiones repetidas, tenemos que educar al cuerpo hasta que entienda como coordinar los esfuerzos para quedar de forma bella y soñada en equilibrio.


Las primeras 6 semanas fui igual a un bebé de 4 meses que por mas intentos para sentarse y sostener su columna en el aire no puede porque su cabeza solo responde a la gravedad. En las segundas 6 semanas el progreso fue poder hacer las seis resistencias de 1 minuto por entrenamiento, de los 4 entrenamientos de vertical por semana. Mis hombros se estaban acostumbrando, aunque en el cuarto entrenamiento de vertical de la semana ya sentía algo de tensión alrededor de la escápula. Era natural que así fuera. De no hacerlo nunca a hacerlo tan seguido había un gran estresor. Ir corriendo el limite de tolerancia al estrés es también transitar momentos de incomodidad. Aprendí que no hace falta tanta incomodidad, y esa sería una de las razones por las que dejé de estudiar con Ido Portal para hacerlo con Joseph Bartz, de quien voy a hablar mas adelante.


En las semanas 9 y 10 ya podía despegar mis pies de la pared por 2 segundos. En esos dos segundos hay demasiada información como para masticarla rápidamente. Te das cuenta de que los dedos tienen que trabajar, también la palma de la mano. Además sentís que si las axilas se abren hay mas posibilidad de equilibrio por el reparto de peso. La cadera es todo, une tren superior e inferior y si no está en su lugar todo se derrumba como las torres gemelas.


Cada subida deja una reflexión. Por eso creo que cuando entrenas la vertical tenés que generar las condiciones propicias para no distraerte. Un entrenamiento lleno de distracciones puede ser un día sin aprendizaje. Porque en este entrenamiento el aprendizaje se da con la reflexión. Prueba, error, prueba, reflexión, acierto. Los momentos Eureka son constantes. Llega un punto de acumulación de Eurekas en que pensás ¿Y si me animo a probar la vertical sin pared? En mis prácticas tenía un diálogo con la pared. Escuchaba una canción como la de Pink Floyd pero optimista. Ya creía que podía escucharlas, que ellas sabían hablarle a mi cuerpo y viceversa, que se decían, a qué distancia estaba una de otra. El nivel de percepción del cuerpo en el espacio llega a niveles sutiles, precisos, fantasmales. La pared me decía, fijáte, probá. Y el cuerpo decía, creo que sí, que estoy para hacerlo. No hay pensamiento.


Una tarde de cuarentena de 2020 estaba en mi casa confiado en probar. No quería salirme del plan que en ningún lado decía que si me sentía confiado probara la vertical. El plan era muy claro: 3 resistencias (había avanzado por lo tanto disminuían las tortuosas resistencias), 3 series de 10 despegues de pies de la pared con la espalda dando a la pared y otras 3 de lo mismo con el pecho orientado al muro. Pero quiero probar, pensaba. Subí a mi terraza. Afuera en la ciudad seguía el silencio incierto del Covid-19, del fin del mundo, de la gente sentada en los balcones como una tribuna inmensa. Ellos, los vecinos fueron los espectadores de ese momento. O no, quizá no lo vieron, ni les interesaba. Y a mí tampoco. A mí realmente tampoco me interesaba. Yo estaba viviendo mi propio retiro personal en esa cuarentena. Recién me había ido de ESPN después de 9 años porque necesitaba imperiosamente cambiar, dejar de mirar deporte para seguir amándolo, para cortar con esa repetición que para mi ya era sin sentido. Porque las cosas cuando dejan de empoderarte producen el efecto contrario. Y yo me había empoderado comunicando ideas deporte mediante, pero ya no más, ya no más, como dijo Mano de Piedra frente a Sugar Ray Leonard. Ya no, ahora necesitaba comunicar otra cosa. Y también necesitaba ir hacia adentro, bien profundo para juntar fuerzas que me llevaran a hacer lo que mas amo que es enseñar todo lo que aprendo sobre la atención, el movimiento y la comunicación. Y las fuerzas, como dicen sin parar en Star Wars, como si fuera algo que entra a repetición, estaban conmigo esa tarde. A repetición entraron. Apoyé mis manos en el suelo y taconié como los tangueros de hace cien años, pero para arriba, para ver el mundo al revés. Me caí. Me paré. Me caí, pero entendí. Es por acá. Y me paré, y me quedé. Habrán sido escasos 6 o 7 segundos. Una eternidad donde no hay pensamiento, donde te das cuenta de lo finito del momento, donde sentís que estás mas que nunca en el momento presente y que sí aparece cualquier pensamiento te vas a caer. De eso último te das cuenta justamente cuando te caes, y fue porque pensaste, porque te aferraste al logro, porque quisiste atrapar en tus manos al infinito y él mismo se encargo de mostrarte que no, pibe.


Ah, estás palabras jamás le podrán hacer justicia a esa sensación, a esa verdad tan real, tan simple. No habrá libros que lo sepan decir. Tampoco tutoriales que te expongan a esa experiencia. La vertical puede ser una experiencia religiosa, cómo el tenis cuando te lo cuentan quienes lo saben escribir. ¿Solo a través de la vertical podemos experimentar el infinito y lo finito de nuestra existencia? Clara y humildemente, no pero ¡que bello es pasar por ahí!

PARA VER JUST MOVE ENTRÁ ACÁ